Artesano de Palabras y Ritmos: Una Conversación con el Compositor Yucateco Leonardo Mena




Sin duda alguna, México es cuna de grandes talentos. Nuestro país constantemente sobresale en el mundo por sus riquezas naturales y su música que traspasa no solamente barreras geográficas sino también culturales y de lenguaje.




En Yucatán, el legado de compositores célebres como Armando Manzanero, Sergio Esquivel y los maestros de la trova sigue latiente en nuevas generaciones de artistas que tocan el corazón con sus melodías desde la primera vez que las escuchas.

Tal es el caso de Leonardo Mena, su inmensa habilidad para escribir canciones, capturar momentos y transmitir emociones logra proporcionar al escucha una bella burbuja de oxígeno para el alma.

Los tiempos en los que vivimos se han vuelto cada vez más complejos y a menudo buscamos refugio en creaciones artísticas como las de Leo – como lo conocen sus amigos - pues sus letras llegan con gracia y sutileza, a los rincones profundos del corazón. Es ahí donde construyen su morada.

En entrevista con Estilo Sureste, el talentoso cantautor compartió con nosotros algunas anécdotas de su camino en el mundo de la música.

¿Cómo comenzó tu viaje en el mundo de la música como compositor y cantante?


La música ha estado siempre presente en mi vida. El gusto de mis padres por la música clásica, instrumental, la trova yucateca y los boleros, aunados al gusto de mi hermano mayor, Q.E.P.D., por el rock, despertaron en mi a muy temprana edad las ganas de aprender a tocar algún instrumento. Recuerdo que a los 6 lo intenté con la guitarra, pero como soy zurdo creo que tanto mi maestro como yo nos frustramos y la dejé a un lado. A los 7 años recibí como regalo de navidad mi primer teclado electrónico y comencé de inmediato a tocar algunas melodías de manera lírica. A los 11 tuve la oportunidad de escuchar en vivo por primera vez el sonido de un piano y se me hizo un instrumento tan retador que supe de inmediato que tenía que aprender a tocarlo. Inicié mis estudios de piano al poco tiempo y aprendí la teoría musical durante poco más de 5 años. Recibí la oferta de una beca para continuar mis estudios de música en Estados Unidos, sin embargo, por ser aún menor de edad no pude contravenir a los deseos de mi padre por estudiar alguna otra carrera profesional, y dejar a la música a la par, como un pasatiempo, en la medida de mis posibilidades.

Durante mis estudios profesionales y mi incursión en el mundo laboral, seguí tocando el piano por mera afición y una noche, mientras convivía con unos amigos en un bar con karaoke me animé a cantar por primera vez; a juzgar por la reacción de la gente que estaba en el lugar descubrí que no lo hacía tan mal, y poco a poco fui aprendiendo de manera empírica a modular un poco más mi voz. Hasta entonces había escrito algo de poesía por un lado y música instrumental por el otro, pero fue el hecho de animarme a cantar lo que me orilló a escribir mi primera canción titulada “Tan solo un corazón”, que es un gesto de protesta del corazón en contra del hombre y la razón, pues sigue enamorado de alguien que ya no está.

Esta canción iba en contra de decenas de canciones en las que el hombre culpa al corazón de su tragedia y su dolor, y me sentí muy satisfecho por haber creado algo diferente, algo con un sentido más profundo de lo que hasta entonces había escuchado. En ese momento decidí que mis canciones, así terminasen siendo 4 o 100, tendrían un sentido más allá de lo comercial y estarían destinadas a tocar el alma de quienes estuviesen dispuestos a escucharlas con conciencia, de sentirlas, de vivirlas. Así nacen en los 5 o 6 años subsecuentes otras de mis obras como “Eterna”, “Si decides venir” y “Cántela Maestro”; esta última la escribí para el Maestro Manzanero y desafortunadamente ya no tuve el honor de interpretarla pues se nos adelantó.

El 2020, que por un lado fue para muchos un año terrible, a mi me dio la oportunidad de encontrar por fin el tiempo necesario para registrar mis canciones y la inspiración para escribir varias más. Actualmente la lista asciende a 17, pero mi idea es seguir componiendo y registrándolas mientras la inspiración me siga llegando.

¿Cuál ha sido el mayor desafío personal al alternar tu carrera profesional y tu carrera artística?


Aun no he tenido que enfrentarme a ello pues mi carrera artística va más orientada hacia la composición y no tanto a la interpretación, además de que en estricta teoría apenas estoy empezando con mi carrera artística. Hoy por hoy me resulta complicado imaginarme de gira dando conciertos, pero también se que todo llega cuando debe de llegar y que nunca hay que decir nunca. En caso de alguna vez animarme a ser cantante, por respeto a mi público tendría que tomarme unas clases intensivas de vocalización. Hoy me encuentro pleno con mi vida laboral ya que además tengo la fortuna de representar a una marca cuya esencia es la música, así que estoy como pez en el agua y he aprendido a encontrar el tiempo los fines de semana o tarde por las noches para tomarme esos pequeños retiros de soledad y escribir cuando la inspiración llama a mi puerta.



¿En quienes o en qué te inspiras a la hora de escribir tus canciones?


Muchas de mis obras nacen por situaciones o vivencias personales pero también otras son obra de situaciones que viven otras personas, generalmente cercanas a mí, y que llegan a despertar instintivamente mis ganas de plasmar mi sentir al respecto en una canción. Algunas otras veces leo en algún libro una frase que me gusta mucho, y de esa frase nace la idea, luego el título, y finalmente la letra y la música llegan como por arte de magia.

“Eterna” por ejemplo, fue inspirada por el gran amor que le tengo a mi Madre y ese deseo humano de que estuviese eternamente en este plano físico; “Si decides venir” fue un llamado de amor a mi hijo Leonardo, que escribo casi 10 meses antes de que naciera; ¿Cuánto te amas? habla sobre el amor más importante, que es aquel que debemos sentir por nosotros mismos, pues solo así podríamos amar en verdad a los demás.

La parte más complicada para mi es llegar al concepto y al título de cada canción. No puedo simplemente sentarme frente al piano o con el ukulele en el regazo y tratar de crear una canción de la nada. Tiene que haber una situación, propia o ajena, o un pensamiento que llega de quien sabe donde y se engancha tanto en mi cerebro que despierta mis ganas de escribir al respecto. Una vez que el concepto y el título están bien definidos en mi cabeza, la letra y la música fluyen solas, generalmente en un lapso de entre treinta minutos y una hora.

¿Qué mensaje les darías a los jóvenes que recién comienzan a descubrir en la música su mayor pasión?


Que hagan cuanto esté en sus manos para aferrarse a ella. Que no importa si deciden llevar su gusto por la música a niveles profesionales o simplemente para el disfrute propio, hagan de la música su amiga, su amante, su confidente. Que aprendan a tocar cualquier instrumento, pues no hay mejor terapia para cualquier tipo de mal, sobre todo emocional, que tocar un instrumento.

La buena música tiene el enorme poder de inspirar, de sanar, de despertar conciencias, de sembrar amor verdadero, de levantarnos el ánimo, así que nada mejor que convertirnos en vehículos para transmitir a los demás todas estas vibraciones.

¿Qué proyectos próximos tienes en puerta?


Por el momento seguir componiendo tanto como pueda y empezar a dar a conocer más mis canciones, esperando poder llegar a conectar con intérpretes ya profesionalmente posicionados que encuentren el verdadero valor y sentido a mis letras y quieran llevarlas al escenario con su voz. Quizá más adelante me animaré a interpretarlas yo mismo, pero por ahora sería para mi muy grato escuchar aquello que salió de mi mente, en la voz de grandes profesionales de la música.